Dinastía

La tierra que vio nacer el toreo a pie de la mano de la dinastía de los Romero tuvo que esperar hasta el siglo XX para hallar un nuevo apellido que llevara el nombre de Ronda a todos los confines de la Fiesta. Si Francisco Romero sobresalió allá por 1726, Cayetano, primer eslabón de los Ordóñez, tomó la alternativa dos años después, en 1925 en la Real Maestranza de Sevilla.

El toreo rondeño retomaba la senda de la gloria con Cayetano Ordóñez Aguilera, a quien llamaron El Niño de la Palma porque su padre, Juan Ordóñez, tenía un comercio en Ronda con el nombre de 'Zapatería de la Palma'. Algo especial tendría ese Niño rondeño cuando se programaron novilladas en noviembre, diciembre y enero con el único objetivo de que los aficionados pudieran verle torear. Algo especial para que el crítico Gregorio Corrochano imprimiera un titular inmortal: "Es de Ronda y se llama Cayetano". Su clase y su toreo largo y variado le distinguieron del resto de los diestros de su época.

Cayetano era el tercero de cinco hermanos que también probaron suerte en el toro: Antonio Ordóñez Aguilera (Marbella, 1894), novillero y primer Niño de la Palma, Manuel Ordóñez Aguilera (Cortes de la Frontera, 1901), banderillero de Cayetano, Rafael Ordóñez (Ronda, 1906), que también hizo sus pinitos como novillero, igual que Alfonso Ordóñez Aguilera (Ronda, 1914).

El Niño de la Palma también tuvo cinco hijos varones que seguirían la senda del progenitor, pero, al igual que sucedió con los Romero, sólo uno de ellos alcanzaría la cima del toreo: Antonio Ordóñez Araújo (Ronda, 1932). Otros dos, Cayetano, que se anunciaba en los carteles como 'Niño de la Palma hijo', tomó la alternativa en 1946, mientras que José lo hizo en 1954 de manos de su hermano Antonio, ya por entonces figura del toreo. Ninguno de los dos tuvo una carrera demasiado larga, mientras que Alfonso y Juan, los otros hermanos, se hicieron banderilleros tras probar suerte como novilleros.

Para entender la grandeza de Antonio Ordóñez, que tomó la alternativa en Madrid el 28 de junio de 1951, basta decir que llegó a ser torero de toreros. Su empaque, su profundidad, su estética y su arte, su grandeza torera. siguen siendo referentes para los toreros de la actualidad. Su estela torera ha transcendido a su muerte, lo más importante que le puede suceder a cualquier artista.

Antonio Ordóñez Araújo se casó con Carmen González Lucas, entroncando con otra rama importante del toreo, la de los Dominguín. Ordóñez pasaba a ser cuñado de uno de sus rivales en la plaza: el carismático Luis Miguel Dominguín. No tuvo hijo varón, pero una de sus hijas, Carmen Ordóñez, se casó con el matador de toros Francisco Rivera Paquirri y dio continuidad a la saga torera de la casa cuando tuvo a su primogénito: Francisco Rivera Ordóñez. En él se une la sangre de tres toreros que pasaron a la historia y de tres dinastías claves en el devenir de la Fiesta.

En el árbol genealógico de Francisco aparecen toreros por doquier. Por todo lo visto hasta ahora, sabemos que es bisnieto del Niño de la Palma, nieto de Antonio Ordóñez y sobrino nieto de Juan, Cayetano, Pepe y Alfonso Ordóñez.

Por la parte de los Dominguín, Rivera Ordóñez es bisnieto de Domingo Dominguín, creador de la saga, y sobrino nieto de Luis Miguel Dominguín y Pepe Dominguín. Son tíos políticos del joven torero los diestros Curro Vázquez, Paco Alcalde y Ángel Teruel.

Pero recalemos un instante en su padre, Francisco Rivera Pérez, Paquirri, aquel que, como le decía su apoderado Camará, aprendió a ser yunque para luego ser martillo y mandar en el toreo. Hijo de una figura de esa talla, el camino de Francisco Rivera Ordóñez estaba escrito en los genes.

Paquirri (Zahara de los Atunes, 1948) fue torero desde niño, inculcada la afición por su padre, Antonio Rivera, abuelo de Francisco, que también probó suerte como novillero. Paquirri tuvo su primer 'rival' en casa, su hermano José, Riverita en los carteles, por el que muchos aficionados apostaban más fuerte que por el propio Paquirri. El tiempo demostró que el llamado para la gloria torera era Paco, que se hizo matador de toros el 11 de agosto de 1966 y ocupó un puesto de privilegio en la fiesta desde 1969, después de salir tres veces por la Puerta Grande de Las Ventas. A partir de entonces, y hasta el final de su carrera, mantuvo la borla de figura del toreo, sosteniendo sobre sus espaldas el peso de varios lustros de la fiesta.

Torero por todos los costados, Rivera ha tenido espejos de lujo en los que mirarse. ha sido educado en un profundo amor y respeto por el toreo. Y eso se nota. Rivera Ordóñez ha respondido con profunda responsabilidad y convicción al reto de ser hijo, nieto, bisnieto, y sobrino nieto de leyendas de la Fiesta. Un reto nada fácil. Buen ejemplo el de Paquirri para generaciones venideras. Buen ejemplo para un hijo. Como torero, Francisco tiene de su padre la raza, la tenacidad y la disciplina, además de un sólido valor, pilar básico de su tauromaquia. De su abuelo hereda una personalidad fuerte dentro y fuera de la plaza, y el gusto de ser y sentirse torero. Y de Luis Miguel, el carisma, cualidad que tampoco faltó a su progenitor ni al Maestro de Ronda.

por: José Enrique Moreno.


ANTONIO ORDOÑEZ ARAUJO

 


 

 

Antonio Ordóñez Araujo.

 

Fecha de nacimiento: 16/02/1932

Localidad de nacimiento: Ronda

Provincia de nacimiento: Málaga

 

Alternativa: 28 de junio de 1951 en Madrid.

Padrino: Julio Aparicio

Testigo: Miguel Báez y Espuny

Toros: Galache

 

 

Antonio Ordóñez, un torero de época

 

Nació en Ronda, la de los toreros machos y la plaza de piedra el 16 de febrero de 1932. Era el tercer hijo del matrimonio formado por el también torero, Cayetano Ordóñez, Niño de la Palma, y Consuelo Araujo. Todos los hermanos fueron toreros, pero Antonio fue el mejor de todos y puede que el mejor de la historia.

 

Se puso el primer traje de luces a los 16 años en la plaza de Haro (Logroño). Por aquel entonces se presentaba como Niño de la Palma IV. Durante su primera temporada como novillero intervino en 76 corridas, una de ellas en Madrid, en octubre de 1949. Sólo un año después sufrió su primera cogida en la plaza de toros de Barcelona.

 

Madrid fue la plaza de su alternativa en junio de 1951 con Julio Aparicio como padrino y Litri como testigo. La siguiente temporada fue arrolladora con actuaciones en Sevilla y Madrid. Actuó en más de mil corridas y estoqueó más 2000 reses bravas. Antonio Ordóñez se cortó la coleta el 12 de agosto de 1971 en el coso de San Sebastián, aunque ya había anunciado casi diez años antes su retirada en Lima El diestro estuvo tres años sin torear para reaparecer en su localidad natal de Ronda. A partir de entonces toreó en su corrida Goyesca, a la que le dio una categoría de acontecimiento. Todos los caminos del toreo convergían en Ronda en septiembre para ver torear a Antonio Ordóñez. Con el tiempo, fue también empresario de la plaza de Ronda, uno de las más antiguas de España.

 

Reapareció en 1981 pero fue algo fugaz. Apenas dos corridas de toros. Sus lesiones le impedían tener la forma física adecuada. Y ya no volvió a torear más.

 

Antonio Ordóñez ha sido uno de los toreros más completos de la historia. En su figura convergen el arte más grande con el valor más sincero. Por ello, durante sus años en los ruedos recibió muchas cornadas. Artista y valiente, la amalgama más perfecta en un hombre vestido de luces.

 

Su enorme atractivo llevó a su lado a infinidad de aficionados y a muchos intelectuales, aunque su amistad con el escritor norteamericano Ernest Hemingway y el cineasta Orson Welles fue la más relevante.

 

A Ernest Hemingway conoció siendo niño. El escritor se hizo amigo de su padre, Niño de la Palma, cuando éste toreaba en una de las corridas de las fiestas pamplonicas de San Fermín. El toreo del Niño de la Palma le causó una profunda admiración, la misma que años más tarde le causaría al ver el de su hijo Antonio, hasta el punto de que le siguió por las plazas de toros de España para asistir a una de las máximas rivalidades que se han dado en el mundo del toreo, la de Ordóñez con su cuñado Luis Miguel Dominguín, y que fueron fuente de inspiración de su novela “El verano sangriento2.

 

Con el director Orson Welles su amistad fue igual de intensa hasta el punto de que las cenizas del cineasta reposan desde 1987 en la finca rondeña “El Recreo de San Cayetano”.

 

Murió prematuramente de una enfermedad maligna el 19 de diciembre de 1998 en Sevilla. Fue empresario, apoderado y ganadero, pero siempre torero. Sus hijas emparentaron con gente del toro. Carmina se casó con Paquirri y de este matrimonio nacieron Francisco y Cayetano, toreros en la actualidad. El paso del tiempo ha fijado bien su trascendencia: un torero de época como ha habido muy pocos.

 

 



RIVERA, HIJO DE PAQUIRRI

  • Nieto de Antonio Rivera (Novillero y Rejoneador)
  • Sobrino de José Rivera "RIVERITA"
  • Primo de José Antonio Canales Rivera

ORDOÑEZ

  • Biznieto de Cayetano Ordóñez "NIÑO DE LA PALMA"
  • Nieto de Antonio Ordóñez
  • Sobrino nieto de Juan Ordóñez, Cayetano Ordoñez, Pepe Ordóñez, Alfonso Ordóñez.

DOMINGUÍN

  • Biznieto de Domingo Dominguín
  • Sobrino nieto de Luís Miguel Dominguin
  • Sobrino nieto de Pepe Dominguín
  • Sobrino del Pelonche Dominguín

TIOS POLÍTICOS

  • Curro Vázquez
  • Paco Alcalde
  • Ángel Teruel

Un torero en la sangre. Torero por los cuatro costados.



 



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